El Director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, INCAR, Dr. Renato Quiñones Bergert, dio una entrevista exclusiva a la Revista Salmonexpert, en la que comenta sobre los problemas que enfrenta la industria, los hitos más importantes para el centro, los desafíos en financiamiento de la investigación y las barreras en cuanto a las estrategias comunicacionales de la ciencia.
Revisa algunos extractos de la misma a continuación.

“El Conocimiento generado no puede quedar almacenado en un cajón”

A ocho años de la creación del INCAR, Renato Quiñones, director del centro, cuenta sobre los avances científicos en la institución y los desafiós que debe enfrentar la industria en cuanto a temas sanitarios, I+D, financiamiento y comunicacionales.

Con la misión de generar conocimiento científico como una herramienta para convertir a la acuicultura en una actividad productiva sustentable en lo ecológico, económico y social,  el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (Incar) acaba de comenzar su octavo año de trabajo en una segunda etapa de funcionamiento.
Financiado a través del Fondo de Financiamiento para áreas Prioritarias (Fondap), de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ex Conicyt), el centro es un importante referente en cuanto a investigación y desarrollo tanto para la salmonicultura como la mitilicultura.
Hoy en día ya poseen 473 publicaciones científicas, 166 proyectos adjudicados, 70 investigadores, y 252 alumnos de pregrado y postgrado activos y titulados.

En entrevista con Salmonexpert, su director, Renato Quiñones, comenta sobre los problemas que enfrenta la industria, los hitos más importantes para el centro, los desafíos en financiamiento de la investigación y las barreras en cuanto a las estrategias comunicacionales de la ciencia.

– En sus inicios, ¿cómo definieron las distintas líneas de investigación o áreas más relevantes?
A partir de un diagnóstico de las brechas de conocimiento, desde un comienzo nos dimos cuenta que el centro tenía que optar por priorizar algunas temáticas, no podíamos abarcar todos las especies acuícolas o todos los problemas. En consecuencia, el INCAR se enfocó en los dos cultivos más importantes a nivel nacional, es decir la salmonicultura y la mitilicultura. Varios de los problemas cruciales relacionados con patógenos requieren para su solución tecnología de punta y herramientas de biología molecular y en particular del avance en el campo de la genómica. No obstante, los problemas de sustentabilidad de la acuicultura nacional requieren de una mirada integral interdisciplinaria, por lo que el centro también ha priorizado la componente socioeconómica y ambiental. Así el INCAR comenzó con 5 líneas de investigación, a las cuales posteriormente se agregó una línea integrativa transversal que potencia la interdisciplinaria y el enfoque ecosistémico a la acuicultura.

–  ¿Cuáles cree que son los mayores problemas que deberá enfrentar la salmonicultura en los próximos años y cómo espera el Incar ser un aporte en estos asuntos?

La acuicultura nacional tiene varios problemas importantes que enfrentar, entre los que destacan:
1) Relación con la comunidad. Cómo mejorar la relación con la ciudadanía y cómo mejorar la imagen del sector, algo que por cierto, debe mejorarse con hechos. Esto requiere muchísimos esfuerzos, hay acercar la acuicultura a la gente para que la conozcan; mientras el chileno no vea el salmón en su mesa, siempre va a ser algo desconocido y por lo tanto genera cierto grado de desconfianza. Como dice el famoso Teorema de Thomas: “Lo que la gente percibe como real, tiene consecuencias reales”; por lo que es importante mejorar la imagen del sector mediante prácticas consistentes con el enfoque ecosistémico a la acuicultura..
2) Cambio climático y varibilidad climática. Los estudios científicos han indicado que en el futuro próximo tendremos tormentas más fuertes, una diminución de las precipitaciones en la patagonia, incrementos de temperatura y todo esto va a tener consecuencias, como por ejemplo, cambios en la prevalencia de los patógenos.
3) Condición sanitaria. Es un elemento muy importante, sobretodo la lucha contra los patógenos como la Piscirickettsia, Caligus y el Tenacibaculum son prioritarios, no solo para mejorar la producción, sino que también para disminuir los impactos ambientales en el ecosistema producto del uso de antibióticos y pesticidas.
4) Capacidad de carga productiva y ecológica de los fiordos y canales. Para sustentar tanto la mitilicultura como la salmonicultura estimar la capacidad de carga es una herramienta crucial y fundamental para lograr un adecuado futuro de ambas actividades.
5) Sistemas de observación oceanográfica. Existe una necesidad imperiosa de tener mejores sistemas de observación de ecosistemas acuáticos, sobretodo de la patagonia. Si bien hay distintas instituciones abocadas a esto y se han instalado muchos sensores en distintos lugares, necesitamos un sistema de observación oceanográfica en línea que pueda monitorear de mejor manera la variabilidad ambiental frente a la complejidad geográfica de la patagonia.

– ¿Cree que la industria del salmón ha mejorado sus prácticas sanitarias?

Sin duda ha habido un esfuerzo, nadie lo puede negar. La industria sin embargo, es muy heterogénea, hay empresas que van en la punta en cuanto a prácticas sanitarias y ambientales con altos estándares, y hay otras que están al debe. Estas empresas que no tienen un comportamiento adecuado en temas ambientales y sanitarios, producen daño al sector en su conjunto. La reputación afecta en muchos aspectos desde el acceso al mercado, pasando por la relación con las comunidades, hasta incluso en el interés de los jóvenes por estudiar carreras ligadas a la acuicultura, y en el financiamiento de la investigación.

– ¿Cuáles son algunos de los hitos más importantes en los años de funcionamiento del INCAR?

Uno de los más grandes hitos del centro ha sido la contribución en cuanto al conocimiento del Caligus rogercresseyi. Lo primero que logró el INCAR en el año 2014, a través del equipo de investigadores liderados por el Dr. Cristián Gallardo de la Universidad de Concepción, fue publicar el transcriptoma del parásito y ahora en estos últimos meses dicho grupo de investigadores lograron secuenciar el genoma completo de C. rogercresseyi, siendo el primer genoma completo secuenciado en Chile de una especie nativa. La aplicación derivada de estos hallazgos también ha producido avances significativos, por ejemplo, ya tenemos un prototipo de vacuna que esta en proceso de licenciamiento.
Durante la segunda etapa del INCAR, el equipo de investigadores liderados por el Dr. Ruben Avendaño de la Universidad Andrés bello, ha focalizado esfuerzos en el estudio de la tenacibaculosis, una enfermedad que ha aparecido con fuerza en los dos últimos años en los países productores de salmones como los son Chile, Canadá y Noruega. Los investigadores del INCAR no sólo han identificado la presencia de Tenacibaculum dicentrachi, T. Finmarkense, sino que están proponiendo la existencia de otras nuevas especies de las cuales se está realizando su validación taxonómica. Se ha estimado que en el año 2019 aproximadamente el 20% de las mortalidad en la industria salmonera habría sido causada por tenacibaculosis, por lo cual hemos destinado importantes esfuerzos para la secuenciación del genoma de estas bacterias, desarrollado técnicas diagnósticas específicas y sensibles con el fin de controlar los brotes prematuramente, transfiriendo los protocolos de diagnóstico a la red de laboratorios privados que brindan servicios al SERNAPESCA.
En cuanto a Piscirickettsia salmonis, esta bacteria durante casi 25 años se consideró intracelular por lo tanto sólo crecía en cultivos celulares. Uno de los principales hitos de los científicos del INCAR, liderados por el Dr. Jaime Figueroa de la Universidad Austral, en esta bacteria fue proponer por primera vez el carácter intracelular facultativo del patógeno, desarrollando medios de cultivos microbiologicos líquidos y sólidos para su crecimiento. Esto fue muy importante, ya que permite aislar fácilmente el ADN de la bacteria, libre de células, conocer su genoma y estudiar sus mecanismos de patogenicidad, así como la respuesta del hospedero cuando es infectado por este patógeno. Basado en el conocimiento del genoma, recientemente científicos del INCAR han demostrado que P. Salmonis es mucho más diversa que los dos grupos clásicos (LF-89 y EM-90) conocidos hasta ahora.
En el tema ambiental el INCAR ha realizado un importante aporte al estudio de la vulnerabilidad de la salmonicultura y la mitilicultura al cambio climático, liderado por la Dra. Doris Soto de la Universidad de Concepción, así como en el estudio del impacto de los pesticidas en las comunidades microbianas y planctónicas y la productividad primaria de la Patagonia. Investigaciones respecto al impacto de la microalga Alexandrium catenella sobre los mitilidos utilizando herramientas genómicas, el impacto real de la salmonicultura en el combate a la pobreza rural, el desarrollo de indicadores ecosistémicos del impacto de la actividad, la modelación a nivel submesoescala (escala de metros) de los efectos de las estructuras de los cultivos, entre otros, son algunos hitos a destacar también.

– ¿Cuáles son los planes a futuro del INCAR?

El INCAR continuará profundizando su plan de investigación científica y de formación de recursos humanos durante esta segunda etapa del centro. Lo que queremos es seguir haciendo ciencia de alta pertinencia y relevancia para el desarrollo sostenible de la acuicultura nacional y, en particular, para promover el enfoque ecosistémico a la acuicultura. Confiamos que la incorporación de nuevos investigadores al centro nos permita seguir recibiendo aire fresco que nos permita seguir innovando, ya que los desafíos científicos que enfrenta la acuicultura nacional son mayores.

Revisa la entrevista completa aquí.

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