Estudio INCAR evaluó el impacto de la salmonicultura en la distribución del ingreso en áreas costeras remotas

Estudio INCAR evaluó el impacto de la salmonicultura en la distribución del ingreso en áreas costeras remotas

Un estudio de tres Investigadores de la línea “Sustentabilidad Socioeconómica” del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR), concluyó que la instalación de centros de cultivo tuvo un impacto positivo en la distribución del ingreso de las comunidades costeras rurales aledañas, entre los años 1992 y 2002.
Los autores señalan que conocer el impacto sobre la distribución del ingreso es especialmente importante porque puede influir en cómo la población local percibe a esa industria y en cómo ella interactúa con los residentes del territorio. Una mala opinión de la población local sobre los efectos generados por la nueva industria puede, a largo plazo, poner en peligro la sostenibilidad de ésta. Abordar esta cuestión es relevante para valorar la contribución de la acuicultura al desarrollo de zonas costeras rurales relativamente deprimidas.
El estudio “Impact assessment of salmon farming on income distribution in remote coastal areas: The Chilean case” (“Evaluación de impacto de la salmonicultura en la distribución del ingreso en áreas costeras remotas: el caso chileno”) del MSc. Roberto Cárdenas, el Dr. Jorge Dresdner y el MSc. Adams Ceballos, demostró que la desigualdad de ingresos en las áreas cercanas a los centros de cultivo disminuyó significativamente en comparación con otras áreas en las que no existe la salmonicultura, atenuando así una tendencia general hacia una creciente desigualdad en el sector rural. Estos resultados están condicionados por la zona de influencia de la salmonicultura, ya que la distancia entre el centro de cultivo y la localidad juega un papel importante en el impacto sobre la desigualdad.
“Los cambios en la distribución del ingreso se midieron utilizando índices de Gini, Theil y la Desviación Logarítmica Media (MLD) y se usó información generada por métodos de estimación de áreas pequeñas para medir los ingresos familiares individuales. Esta última se utilizó para calcular los índices de distribución a nivel de localidad”, explicaron los autores en el texto.
“El impacto en la reducción de la desigualdad varía entre un 2.5% y un 5.5%, dependiendo de qué método e indicador de desigualdad se observe, esto a 9 km de distancia, con distancias superiores no hay efectos significativos. Cuantitativamente el impacto es importante. Esto equivale a una reducción en el índice de Gini rural de 0.479 a 0.464, entendiendo que este indicador toma valores entre 0 y 1, el 0 implica perfecta igualdad y el valor 1 perfecta desigualdad”, precisa Roberto Cárdenas, uno de los autores del texto publicado recientemente en el Journal Food Policy y Profesional de Investigación de la línea “Sustentabiilidad Socioeconómica” del Centro INCAR.
“La distancia tiene que ver con el área de influencia que tiene el centro de engorda de salmones. A mayor distancia existen costos de desplazamiento y tiempo de desplazamiento que hace menos atractivo trabajar en el centro. Por esta razón, se espera que a grandes distancias los centros no tienen efectos sobre los ingresos de la comunidad. Esta hipótesis es confirmada por el estudio. Los efectos de los centros sobre la distribución del ingreso se perciben en forma más clara a 7 a 9 kms (distancia medida a vuelo de pájaro)”, añadió el Dr. Jorge Dresdner, Investigador Principal de la línea “Sustentabilidad Socioeconómica” y otro de los autores del estudio.
Los autores señalan que “una de las apreciaciones del estudio es que los cambios en la distribución del ingreso entre las localidades con centros de salmón y aquellas que no, se dan en la parte media de la distribución del ingreso, lo que sugiere que la industria creó puestos de trabajo relativamente bien pagados durante el periodo analizado, en comparación con las oportunidades que la población de las localidades enfrentaría si no se hubiese instalado la industria. Esto mejoró los ingresos de trabajadores que tenían calificaciones requeridas por la industria, particularmente los centros de cultivo. Es probable que la industria haya seleccionado individuos con cualificaciones específicas, como buzos, o más generales, como alfabetización, para poder trabajar en el centro de cultivo”.
De los resultados obtenidos en este estudio los autores extraen dos lecciones para el diseño de políticas industriales sostenibles:
1. En general, la población residente en áreas rurales tiene conocimientos y habilidades relacionadas con los recursos naturales de su entorno. Por lo tanto, el impacto distributivo de una industria intensiva en capital, como la del salmón, dependerá cómo se distribuyen las habilidades laborales requeridas por ésta. Por tanto, el conocimiento de la distribución de estas habilidades puede contribuir a tomar decisiones de instalación más informadas que aporten al desarrollo armónico del territorio donde se instala la industria.
2. La instalación de una industria tecnológicamente intensiva en un territorio atrasado, en un contexto en el que la distribución del ingreso se hacía más desigual, hizo que la opinión pública sindicara a la industria salmonera como la responsable de estos cambios. Nuestros resultados, sin embargo, contradicen esta creencia. Las autoridades, la industria y la comunidad no son conscientes de este efecto distributivo. Esta falta de conocimiento sugiere que si la industria hubiera desarrollado vínculos más profundos con las comunidades y un sistema de evaluación de impacto que incluyera las dimensiones sociales, podría haber evitado parte de la mala reputación que tiene actualmente entre los diferentes actores.

Revisa el paper publicado en Food Policy.

INCAR sugiere condiciones para estudiar la susceptibilidad de florfenicol y oxitetraciclina en aislados de T. dicentrarchi

INCAR sugiere condiciones para estudiar la susceptibilidad de florfenicol y oxitetraciclina en aislados de T. dicentrarchi

Un estudio del Centro INCAR sugiere un nuevo índice de condiciones para estudiar la susceptibilidad a florfenicol y oxitetraciclina en aislados de Tenacibaculum dicentrarchi.
La investigación, cuyos autores son la Profesional de Investigación de la línea “Salud animal en estadios de vida de agua dulce de salmónidos” de INCAR, Rute Irgang; el Director del Laboratorio de Diagnóstico y Biotecnolgía, ADL; Dr. Marcos Mancilla, y el Investigador Principal del Centro INCAR, Dr. Ruben Avendaño‐Herrera, propone al Clinical Laboratory Standard Institute (CLSI), ente regulador a nivel mundial sobre pruebas de susceptibilidad, que recomiende para la realización de estos ensayos la temperatura de incubación de 18°C específicamente para T. dicentrarchi.
“Los estudios que determinan la Concentración Mínima Inhibitoria (CMI) de los antimicrobianos comúnmente utilizados para Tenacibaculum spp. hasta ahora, no ha existido. Además, los laboratorios de diagnóstico han utilizado históricamente diferentes condiciones y métodos de prueba, produciendo resultados que no sirven para las comparaciones de datos entre laboratorios”, explican los autores en el documento.
El paper denominado “Florfenicol and oxytetracycline susceptibility patterns in Chilean isolates of Tenacibaculum dicentrarchi: An emerging pathogen for farmed salmonids” (“Determinación de la  susceptibilidad a florfenicol y oxitetraciclina de aislados chilenos de Tenacibaculum dicentrarchi: un patógeno emergente para salmónidos cultivados”), analizó la susceptibilidad de 54 aislados chilenos de Tenacibaculum dicentrarchi e incluyó la cepa tipo CECT 7612T a florfenicol (FFC) y oxitetraciclina (OTC). Además, se evaluaron las condiciones idóneas para realizar los estudios in vitro de susceptibilidad para este patógeno emergente.
La Tenacibaculosis es una enfermedad bacteriana que en menos de dos años se ha transformado en la segunda causa de muerte de salmones cultivados en Chile. Por tanto, se requiere conocer si los tratamientos antimicrobianos podrían ser eficaces contra aislados chilenos.

Pueden revisar el artículo aquí:
Florfenicol and oxytetracycline susceptibility patterns in Chilean isolates of Tenacibaculum dicentrarchi: An emerging pathogen for farmed salmonids

Fotografía principal: Dr. Ruben Avendaño-Herrera

Investigadores UdeC llaman al cuidado del planeta

Investigadores UdeC llaman al cuidado del planeta

  • En el marco del Día de la Tierra, académicos y académicas de nuestra Universidad reflexionan sobre los avances en la materia y los principales desafíos que se presentan en sus respectivas áreas de estudio.

En plena pandemia de contagios por COVID-19, el Día de la Tierra tiene un significado especial este 2021 y se erige como una instancia en que, más que nunca, debemos plantearnos la forma en que, como seres humanos, ejercemos nuestra relación con nuestro entorno. “A diferencia de generaciones anteriores, enfrentamos una crisis planetaria mayor, en que una de sus aristas es el cambio climático y otra la contaminación ambiental producida por la actividad humana. De cómo nos planteemos frente al futuro, dependerá nuestra supervivencia y calidad de vida como especie. Es hora de tomar decisiones y en esto la ciencia competente, sus actores principales nuestros científicos, tienen mucho que decir.”, explicó el Director de Investigación y Creación Artística de la Universidad de Concepción, UdeC, Dr. Ronald Mennickent Cid.
En este contexto, un grupo de académicos y académicas UdeC, entregaron sus visiones y reflexionaron acerca de los avances y desafíos que se plantean en el cuidado del planeta a partir de sus propias áreas de investigación e interés científico.
La directora del Programa Ciencia, Investigación y Desarrollo en América Latina, Cidesal, de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, la Dra. Noelia Carrasco Henríquez, afirma que “hoy en día, el cuidado del planeta no pasa únicamente por acciones ya conocidas como reciclar o usar menos plásticos, que por cierto juegan un rol central, pero son sólo ajustes dentro de un mismo modelo. Hoy el cuidado del planeta exige conciencia, interés, compromiso y transformaciones de fondo, que incluyen a todos los sectores de la sociedad, sin exclusión”.
Para la académica de la Facultad de Humanidades y Arte, “el principal mensaje que podemos compartir, entonces para promover su cuidado, es dejar de comprenderlo como un escenario natural, y asumir que el planeta es, ante todo, el resultado de procesos históricos que integran a las comunidades humanas en su relación con los procesos ecológicos. Por lo tanto, el cuidado del planeta es también el cuidado de las sociedades que lo habitan y componen, como parte de un conjunto”.
Por su parte, el Dr. Aníbal Pauchard Cortés, académico de la Facultad de Ciencias Forestales, donde dirige el Laboratorio de Invasiones Biológicas, detalla que “enfrentamos una crisis en la biodiversidad sin precedentes para la humanidad. Todos los reportes internacionales indican que seguimos perdiendo especies y ecosistemas a tasas nunca antes vistas. Si seguimos en este camino, para el 2030 será muy difícil lograr rectificar el rumbo. Es por ello que el cambio en la agenda de los gobiernos y de toda la sociedad debe ocurrir hoy. La toma de decisiones debe involucrar al componente ambiental no como elemento secundario, sino como componente fundamental para lograr la continuidad de la vida humana en nuestro planeta Tierra. Desde nuestra región del Biobío y desde nuestro país debemos promover este cambio”.
El Dr. Renato Quiñones Bergeret, director del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, Incar, señala: “Chile y su ciudadanía tienen un desafío, una oportunidad tremenda en los océanos y en su protección y uso sustentable. En un día como éste, hay que recordar que los océanos están sometidos a muchas amenazas, entre ellas, el cambio climático y muchas derivadas de él, incluyendo la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la acidificación y desoxigenación del océano, son muy importantes”, destaca el también académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas.
“El océano tiene un enorme papel como proveedor de salud como de alimento a la población, tanto chilena como mundial. Por un lado, está la pesca, tanto industrial como artesanal, y está también la acuicultura. Y la producción de alimentos es un desafío tremendo para la humanidad, porque la población humana sigue creciendo a pasos agigantados y, además, no sólo necesitamos alimentos, sino que alimentos saludables, dado que ha quedado meridianamente claro en esta pandemia, la importancia de la salud humana, su vínculo con los ecosistemas y con las especies que nos rodean”, enfatiza Quiñones, y afirma que existe “la necesidad de alcanzar una pesca sustentable y ése es uno de los grandes desafíos de la Humanidad”.
El académico de la Facultad de Ciencias Ambientales, Dr. Cristián Vargas Gálvez, enfatiza que “dentro de los grandes desafíos que tenemos como comunidad científica, está el poder generar herramientas para la sostenibilidad de la zona costera en Chile, especialmente en aquellas actividades de las cuales dependen muchas comunidades costeras, como la pesquería artesanal, la acuicultura y el turismo, entre otros”, explica.
“A través de nuestro nuevo Instituto Milenio de Socio-Ecología Costera (SECOS)”, del cual Vargas es investigador asociado, “tenemos el desafío de empezar a considerar a los seres humanos y a la naturaleza de forma conjunta, para promover el aprendizaje y la innovación. Necesitamos establecer una nueva relación entre la humanidad y el océano, de forma de asegurar el rol multidimensional que los mares desempeñan para la salud del medio ambiente, la prosperidad económica y el bienestar humano”.

Fuente y fotografía: Vrid UdeC

Tara: El velero  internacional que investiga el rol del océano en el cambio climático está en Valparaíso

Tara: El velero internacional que investiga el rol del océano en el cambio climático está en Valparaíso

  • El laboratorio flotante que investiga el microbioma marino, para entender cómo el océano influye en la mitigación del cambio climático, arribó al Puerto Principal. Esta iniciativa científica pretende entregar herramientas basadas en la evidencia para las futuras decisiones medioambientales a nivel mundial.

Luego de más de dos meses de travesía por el mar de Chile, la goleta Tara llegó al puerto de Valparaíso, su penúltima parada en territorio nacional. Allí, la tripulación del velero, más autoridades científicas que colaboran con la misión, participaron de un Taller “Cooperación Francia-Chile en el océano y cambio climático: Camino a la COP 26”, que reveló los últimos avances que ayudan a comprender el impacto del cambio climático en los océanos.
La misión, realizada gracias a una colaboración entre la Fundación Tara Océan y CEODOS Chile, genera un muestreo integral del material genético de los microorganismos que habitan el mar chileno, desde la Antártica hasta Iquique. En febrero pasado arribaron a la bahía de Puerto Montt, y luego pasaron por Talcahuano. Esta vez, la goleta Tara llegó a las costas de Valparaíso para mostrar parte de su expedición.
El encuentro de este miércoles congregó a autoridades políticas y científicas, destacando la participación de la ministra del Medioambiente, Carolina Schmidt; el ministro de Ciencia, Andrés Couve; el director de Políticas Internacionales de la Fundación Tara Ocean, André Abreu; el director del Centro de Modelamiento Matemático y co-coordinador de la misión en Chile, Alejandro Maass; y el director de Medio Ambiente y Asuntos Marítimos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Waldemar Coutts, entre otros.
Durante la sesión los participantes discutieron cómo las acciones que realiza el velero Tara pueden convertirse en acuerdos que contribuyan a la mitigación del cambio climático. Todo esto, en miras de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas para el cambio climático (COP 26), que se hará a principios de noviembre en Escocia.
Antes de la adopción del Acuerdo de París, la Fundación Tara y otros socios unieron sus esfuerzos en 2015 para promover la firma de la declaración “Because the Ocean” durante la COP21, iniciativa que hoy cuenta con más de 30 países En 2019, durante la COP25 realizada por Chile, la ministra del Medio Ambiente decidió calificar esta conferencia como la primera “COP Azul”.
En adición, la ministra Schmidt sostuvo que “la protección de los océanos es fundamental porque capturan el 30% de las emisiones antropogénicas, además de absorber el 90% del calor adicional generado por el calentamiento global. Es por eso que Chile ha sido líder en impulsar que el océano sea una parte integral de la respuesta al cambio climático y garantizar la integridad de los ecosistemas marinos y costeros”.
Por su parte, Waldemar Coutts destacó que “debemos aprovechar el respaldo que nos entrega el inicio, en este año, de la Década de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas”. Durante la COP 25, se realizaron significativos avances para destacar la importancia del océano como parte integral del sistema climático del planeta, y de asegurar la integridad de los ecosistemas oceánicos y costeros a través de la puesta en marcha de un diálogo sobre océano y cambio climático.
“El diálogo fue el primer paso para avanzar en el conocimiento sobre cómo proteger el océano, para que pueda cumplir su función de regulador climático y sumidero de carbono”, añade Coutts. Además, explicó que esperan levantar una nueva declaración “Because-the-Ocean” antes de la COP 26. “Es tiempo de dejar de percibir al océano como víctima del cambio climático, para impulsarlo como la llave para su solución”, declaró.
Asimismo, André Abreu señaló la necesidad de avanzar en una transmisión más eficiente de la ciencia a los expertos y delegaciones nacionales, que trabajan al mismo tiempo en el marco de otras organizaciones de la ONU, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), para consolidar los avances que logrados hasta ahora.
La cooperación franco-chilena en materia oceánica ha seguido y se ha profundizado en un acuerdo ministerial que crea una cooperación bilateral en áreas marinas protegidas entre el Ministerio de Medio Ambiente de Chile y la Agencia Francesa de Biodiversidad -ahora “Oficina francesa por la Biodiversidad”-.
Roland Dubertrand, embajador de Francia en Chile, expresó que ambos países ”trabajan de la mano para afirmar la relación entre océano y cambio climático, estrecha y necesaria para la protección de la biodiversidad planetaria”. Además, el representante francés detalló que tanto Chile como Francia “seguirán reforzando su cooperación científica y política para apoyar negociaciones internacionales climáticas de alta ambición, como la expedición de Tara.

La expedición
El velero Tara zarpó desde el puerto de Lorient, en Francia, a finales del año pasado y su primera parada fue Punta Arenas. Desde allí, su laboratorio a bordo ha estado recogiendo distintas muestras para entender las características fisicoquímicas de los microorganismos que habitan el océano. De esta forma, las y los investigadores podrán comprender el rol que ha cumplido el mar para contrarrestar el cambio climático. Esto, ya que a través de los pequeños organismos marinos es posible absorber el dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno para el ecosistema, entre otras funciones.
Pero, ¿Por qué partir por Chile en esta expedición? De acuerdo con André Abreu, la costa chilena continental “presenta un gradiente único y extraordinariamente completo de los ecosistemas planctónicos, en diversas temperaturas y biomas”. Esto, según el miembro de Fundación Tara, “posibilita un estudio muy completo sobre este microbioma oceanico, que es uno de los aspectos más importantes en el estudio del cambio climático en el mar”.
Otro de los motivos por los que se decidió investigar el microbioma del mar apunta a la fuerza colaborativa entre distintos centros de investigación que participan de manera interdisciplinaria. “Chile tiene la potencia científica instalada para integrar con esta propuesta de Tara que es compleja: con genómica, metagenómica, big data analysis, modelización matemática, Inteligencia Artificial, entre otros”, afirmó Abreu.
Para el ministro de Ciencia, Andrés Couve, “la importancia que tiene la expedición Tara es que combina una preocupación global, como el cambio climático, con nuevas capacidades que tenemos como seres humanos, como son la utilización de datos para el análisis de variables físico, químicas y biológicas en los océanos”.
“Este tipo de expediciones, que son muy masivas en datos, pretenden brindar desde la ciencia toda la información y herramientas posible para la toma de decisiones respecto de lo que ocurre con el cambio climático en los servicios que aporta el océano”, explicó Alejandro Maass, director del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile y co-coordinador de la expedición de Tara en Chile (CEODOS).
Asimismo, la académica del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción y co-coordinadora de la misión en Chile, Camila Fernández, añade que “debemos aumentar nuestra capacidad de observar el océano, mejorar nuestra tecnología y abrir nuevos campos multidisciplinarios para predecir y mitigar desde la evidencia”. La importancia de estudiar el mar para entender el cambio climático apareció hace pocos años, y fue potenciado en la COP 25 pasada, organizada por Chile.
En septiembre de 2019, el “Informe especial sobre los Océanos y la Criosfera” (SROC), elaborado por el “Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático” (IPCC), estableció una correlación entre el cambio climático y la capacidad del océano para continuar almacenando carbono, producir oxígeno y apoyar la biodiversidad.
La Misión Microbioma, organizada por la Fundación Tara, y su programa chileno asociado CEODOS, buscan instalar la discusión sobre la trilogía océano-biodiversidad-clima y dar una perspectiva desde una expedición transdisciplinaria a la discusión político científica necesaria para abordar decisiones internacionales. “Tara busca entender esta relación entre el microbioma del océano y que en la toma de decisiones políticas tengamos bases científicas para actuar”, enfatiza Alejandro Maass.
La seremi de Ciencia para la Macrozona Centro, María José Escobar, valoró esta expedición y el aporte de datos científicos que puede llegar a aportar para la toma de decisiones. “La llegada de Tara al puerto de Valparaíso es un llamado de alerta para no olvidarnos de la importancia del estudio de los océanos, y de cómo su biodiversidad macrobiótica ha sido afectada por el cambio climático”, declaró.
En este estudio interdisciplinario colaboran nueve centros de investigación de excelencia de nuestro país: el Centro de Modelamiento Matemático de la U de Chile (CMM); Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2); Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL); Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP); Centro de Investigación Oceanográfica (COPAS Sur-Austral); Centro de Regulación del Genoma (CRG); Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR); el Laboratorio Internacional Asociado “Estrategias Adaptativas Multiescala” (LIA MAST); y el Instituto Francés de Investigación en Ciencias y Tecnologías Digitales (INRIA-Chile).
Tanto Maass como Fernández esperan que esta expedición se vuelva una constante, con el fin de realizar estudios longitudinales de la acción del océano frente al cambio climático, y ser referentes en esta materia que despierta el interés mundial. “Debemos formar a la nueva generación de oceanógrafos especialistas en operaciones en el mar, manejo de datos e innovación. Hemos construido las bases de nuestro conocimiento científico en Chile, ahora debemos aplicarlo para adaptarnos”, concluyó Fernández.
Se espera que la expedición Tara siga su recorrido investigando el microbioma marino por las costas de Chile. Luego de Valparaíso, la goleta pasará por Iquique para después seguir su tramo hacia el Canal de Panamá. Durante los próximos dos años, Tara recorrerá las costas del Atlántico Sur, la Antártida, así como gran parte de la costa oeste de África, para finalmente retornar a Francia, su punto de partida, y entregar sus resultados que podrían dar nuevas pistas para frenar el cambio climático.

Créditos fotografías : ©️Maéva Bardy – Fondation Tara Ocean & Fundación Encuentros del Futuro FEF

 

Dr. Jaime Figueroa, será el Editor Invitado para la edición especial “Relevant and Recurring Bacterial Pathogens in Aquaculture”

Dr. Jaime Figueroa, será el Editor Invitado para la edición especial “Relevant and Recurring Bacterial Pathogens in Aquaculture”

El Investigador Principal del Centro INCAR, Dr. Jaime Figueroa Valverde, será el Editor Invitado para la edición especial “Relevant and Recurring Bacterial Pathogens in Aquaculture” del journal Patogens.
“Este número especial tiene como objetivo recopilar el estado actual de conocimiento sobre los principales patógenos bacterianos que afectan la acuicultura en todo el mundo. La industria acuícola mundial se ha visto afectada por varios patógenos bacterianos conocidos, pero no ampliamente estudiados que causan infecciones recurrentes a lo largo del tiempo en varias especies de acuicultura. Sin embargo, las nuevas enfermedades también podrían haberse introducido a través de agentes etiológicos desconocidos que existen asintomáticamente en especies de peces nativos”, expresó el Dr. Figueroa.
El Dr. Figueroa invita a entonces a todos los interesados en participar en esta edición especial enviando sus manuscritos hasta el 1 de marzo de 2022. Además, un número limitado de artículos que sean patrocinados por el Dr. Figueroa tendrán una posibilidad de descuento.

X