" /> Dra. Doris Soto: “La remoción de los sedimentos sólo se haría cargo de una proporción de los nutrientes que quedan en el ambiente” | Incar

El pasado miércoles 9 de enero, la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos, que preside el diputado Gabriel Asencio, despachó el proyecto de ley que Modifica la ley N°18.892 General de Pesca y Acuicultura, con el objeto de exigir la remoción de sedimentos a los titulares de concesiones de acuicultura para el cultivo de especies exóticas.
De esta forma, los titulares de las concesiones quedarán obligados a realizar trabajos de limpieza inmediatamente cuando se constate la presencia de desechos como neumáticos, redes u otros desechos inorgánicos en el fondo marino. A la vez, deberán tomar medidas para evitar o reducir la presencia de desechos orgánicos en el área de concesión, evitando producir alteraciones a los ecosistemas producto del funcionamiento de concesiones de crianza de especies acuícolas.
Estas medidas anunciadas, además de un plan de investigación que deberán realizar las empresas para mejorar los métodos de limpieza y recuperación de los fondos marinos, serán supervisadas por Sernapesca.
Las sanciones a las que se expondrán quienes no cumplan con estas normas serán la suspensión por dos años para operar la concesión, de cuatro años en caso de desechos inorgánicos, y en caso de reiteración en la falta, con el término anticipado de la concesión.
Al respecto, la Investigadora Principal del Programa Integrativo del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola, INCAR, Dra. Doris Soto, señaló en entrevista con la revista Salmonexpert, que “la precipitación de materia orgánica en los sedimentos (alimento no consumido y fecas) no contiene la totalidad de los nutrientes que ingresan al ecosistema como alimento para peces”.
“Entonces la remoción de los sedimentos sólo se haría cargo de una proporción de los nutrientes que quedan en el ambiente a partir de la alimentación de los salmones y proporcionalmente eliminaría más fósforo que nitrógeno , lo cual podría generar efectos relevante a nivel local pues las proporciones de los nutrientes son esenciales para diversos procesos biológicos”, explica la experta en ecología.
La Dra. Soto agregó al medio que “es fundamental reconocer que una proporción importante de los desechos particulados de los centros de cultivo no quedan bajo los centros, es decir, la materia orgánica generada es a menudo removida por las corrientes en diferentes direcciones y posiblemente ello facilite su procesamiento en una trama trófica (cadena alimentaria) más amplia”.
“El problema y gran desafío científico que tenemos es conocer a donde van y donde han ido los nutrientes que ingresa la salmonicultura a los mares interiores. Es incluso posible que estos han contribuido a aumentar la biomasa de algunas especies bentónicas filtradoras, crustáceos que viven en el fondo, algunas especies de peces etc., pero también podrían haber potenciado algunos florecimientos de algas y situaciones de anoxia locales, entre otros”, señala.
Por estos motivos, plantea que es necesario generar modelos de capacidad de carga a nivel de unidad ecológica o ecosistema que nos permita reducir o detener momentáneamente la producción si es necesario para conservar el funcionamiento del ecosistema dentro de niveles aceptables.
“Por ejemplo, no existen, o quizá no se han dado a conocer públicamente, evaluaciones sistémicas sobre cuál es el efecto ambiental de los períodos de descanso de los centros. Esta información sería fundamental para analizar comparativamente la remoción de los sedimentos bajo centros de cultivo como medida de mitigación adicional”, puntualiza.
Finalmente, la Investigadora Principal del INCAR plantea que un mejor conocimiento del destino de los nutrientes de la salmonicultura nos permitiría manejar mejor la producción por área e incluso podría permitir un acoplamiento productivo con otras actividades como la mitilicultura o con la pesca artesanal en sistemas multitróficos integrados a nivel de paisaje.
“Es innegable que nuevas tecnologías podrían abordar estos desafíos en forma eventualmente segura pero es imprescindible establecer estándares adecuados garantizando que efectivamente se reduce el impacto ambiental de los centros de cultivo sobre los sedimentos y sobre el ecosistema circundante” concluyó.

Fuente: Salmonexpert

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